Brutal agresión a familia latina en España

Una familia ecuatoriana fue golpeada por nueve jóvenes españoles en San Cristóbal. Lo que cuenta es escalofriante. Mónica Llumiquinga aún duerme con sobresaltos y al menor ruido imagina que vienen otra vez.

Ellos. Los nueve jóvenes españoles que le dieron tantos golpes que le abrieron la cabeza y tantas patadas que hasta se orinó encima, aterrorizada, más de que mataran a sus hijos de que la mataran a ella.

Ocurrió en el barrio de Los Ángeles de Madrid la madrugada del pasado domingo 24 de Mayo.

La familia de Mónica más la de su prima, Giovana Baculima, despedían a Lenín, el hijo de Mónica que se regresaba a Quito. Entre ellos había un niño de ocho años, una joven embarazada y las hijas adolescentes de Giovana. Es decir, una familia reunida alrededor de un ser querido “sin hacer nada malo, sin tomar, sin música alta, nada”.

De pronto, según cuenta Mónica, mientras esperaban en la calle a que bajaran unas primas, vino un joven español de unos 25 años gritando “¿qué hacéis? Largaos a vuestro puto país, extranjeros de mierda”. Cuando Freddy, el esposo de Mónica, les preguntó qué les pasaba empezó la pesadilla. Vinieron dos y luego seis más “con rabia, con odio, sin decir nada, sólo a pegarnos, a masacrarnos”.

En total nueve hombres arremetieron contra Freddy, ante lo que intervinieron dos de los hijos de Mónica, Lenín (que viajó a Ecuador con la nariz rota y contusiones), de 18 años, Alex, de 25, y su primo Richard, de 45.

Todos presentan heridas en la cara y en el cuerpo. “Yo veía que a mi marido lo arrastraban por el suelo y a mis hijos, que no saben pelear, uno cayó y le daban patadas al otro, mientras les gritaban que se murieran, extranjeros de mierda. Y decidí meterme para que me mataran a mí en vez de a ellos”, dice Mónica desde la cama donde la agresión la ha dejado postrada. Ella fue la que sacó la peor parte de la infame paliza: siete puntos en la cabeza, el ojo inflamado, la frente partida, un pisotón en la barriga, vómito con sangre, dificultad para caminar y muchas, pero muchas heridas psicológicas.

“Llevo 9 años en España y nunca me había pasado algo así. Jamás. Es que ni a un animal se le pega así”, llora esta mujer de 46 años que trabaja en limpieza por horas. Su dolor no es sólo por la agresión, sino por la angustia de no estar ganando el sustento de su familia (su marido está en paro).

La denuncia, presentada el mismo 24 de mayo en la Comisaría de Usera, recoge la declaración de lo que escuchó el pequeño Freddy, de 8 años, (en tratamiento psiquiátrico).

Pone los pelos de punta: “os voy a matar, os voy a meter ostias a todos, largaos de aquí, extranjeros de mierda, largaos de aquí”. Mientras sanan las heridas, la familia está siendo asesorada por el Movimiento contra la Intolerancia para que se haga justicia.

Via: www.latinomadrid.com