Las sospechas del presidente Álvaro Colom respecto de que estaba siendo víctima de espionaje fueron confirmadas. Denunció la existencia de aparatos de alta tecnología en la Casa Presidencial, su oficina privada de la zona 14 y su residencia. El hecho causó la salida de Carlos Quintanilla, encargado de la seguridad presidencial, y Carlos Solano, secretario de Análisis Estratégico.
“Existió una infiltración seria: hemos encontrado siete aparatos de grabación, dos cámaras ocultas, dos objetos similares en mi oficina privada de la zona 14 e indicios de un transmisor o receptor en la ventana de mi casa”, denunció Colom, notablemente nervioso y alterado, acompañado de algunos ministros.
Explicó que también encontraron varios aparatos en la oficina de su esposa, Sandra Torres de Colom, lo que consideró como “un hecho verdaderamente grave”, “A partir de hoy, yo le declaro la guerra a todos los que escuchan llamadas, a todos los servicios de inteligencia privados no legales, porque aquí en Guatemala el orden y la ley se tienen que cumplir”, manifestó Colom.
La existencia de esos aparatos de comunicación ocasionó que el gobernante aceptara la renuncia de Carlos Quintanilla, jefe de la Secretaría de Asuntos Administrativos y de Seguridad (SAAS), y de Gustavo Solano, de la Secretaría de Análisis Estratégico (SAE).
Colom sospechaba, meses atrás, que era víctima de espionaje telefónico, en esa ocasión expresó: “Siempre me pregunto de dónde se habrán enterado (los medios de comunicación)”.
Antes de la conferencia de prensa del mandatario, se veían movimientos poco comunes en las afueras de la Casa Presidencial: efectivos de la Guardia Presidencial (del Ejército) iban y venían, personal de la SAAS salía, y corría el rumor de que Quintanilla se había atrincherado y se negaba a abandonar el cargo. Algunos curiosos hasta se preguntaban si se trataba de un golpe de Estado.
Los soldados ingresaron en la Casa Presidencial forzando el portón de entrada de los vehículos oficiales en el callejón Manchén. De inmediato los agentes de la SAAS fueron retirados de los puestos de vigilancia, y los empleados de las distintas dependencias que funcionan en esas instalaciones debieron abandonar el recinto.
Las dudas surgidas fueron disipadas por el mismo mandatario, quien, además de la denuncia pública de espionaje, también la presentó al Ministerio Público. Refirió que solicitó apoyo a países amigos para “detectar todos los sistemas de escuchas ilegales que pueda haber en cualquier parte del país”. Especuló que la intervención “podría venir de las mafias, quienes están perdiendo sus contactos en este gobierno”.
Colom también anunció que, como medida de prevención, decidió cerrar la Casa Presidencial, para que sea revisada completamente. Tienen pendiente detectar dónde está el servidor de los aparatos hallados. Anunció que los dos helicópteros de la Presidencia permanecerán en tierra “para hacer una revisión minuciosa”. Explicó que ha tomado medidas especiales para resguardar a su familia, hijos y esposa.
En cuanto a los ministros, el mandatario les pidió “tener cuidado, porque todavía debe haber un traidor hijo de la gran… de su madre entre nosotros”.
El mandatario canceló la gira de hoy por Petén, para promover un programa de desarrollo sostenible en ese departamento.
Otra medida tomada fue retirar a los agentes de la SAAS que graduó Quintanilla, y que habían sido reclutados por la empresa de seguridad propiedad del ahora ex funcionario.
El resguardo del gobernante, por el momento, será tarea de los antiguos agentes Tereso Urízar, Israel Zepeda y Ruperto Peláez, quienes le cuidan las espaldas a Colom desde 1999.
Antes de la salida de Quintanilla, el presidente destituyó, semanas atrás, a jefes militares y a Gilberto Ruano, asesor antisecuestros en el Ministerio de Gobernación, quienes llegaron a esos puestos clave dentro de la estructura de seguridad del Estado por sugerencia de Quintanilla.
“Existió una infiltración seria: hemos encontrado siete aparatos de grabación, dos cámaras ocultas, dos objetos similares en mi oficina privada de la zona 14 e indicios de un transmisor o receptor en la ventana de mi casa”, denunció Colom, notablemente nervioso y alterado, acompañado de algunos ministros.
Explicó que también encontraron varios aparatos en la oficina de su esposa, Sandra Torres de Colom, lo que consideró como “un hecho verdaderamente grave”, “A partir de hoy, yo le declaro la guerra a todos los que escuchan llamadas, a todos los servicios de inteligencia privados no legales, porque aquí en Guatemala el orden y la ley se tienen que cumplir”, manifestó Colom.
La existencia de esos aparatos de comunicación ocasionó que el gobernante aceptara la renuncia de Carlos Quintanilla, jefe de la Secretaría de Asuntos Administrativos y de Seguridad (SAAS), y de Gustavo Solano, de la Secretaría de Análisis Estratégico (SAE).
Colom sospechaba, meses atrás, que era víctima de espionaje telefónico, en esa ocasión expresó: “Siempre me pregunto de dónde se habrán enterado (los medios de comunicación)”.
Antes de la conferencia de prensa del mandatario, se veían movimientos poco comunes en las afueras de la Casa Presidencial: efectivos de la Guardia Presidencial (del Ejército) iban y venían, personal de la SAAS salía, y corría el rumor de que Quintanilla se había atrincherado y se negaba a abandonar el cargo. Algunos curiosos hasta se preguntaban si se trataba de un golpe de Estado.
Los soldados ingresaron en la Casa Presidencial forzando el portón de entrada de los vehículos oficiales en el callejón Manchén. De inmediato los agentes de la SAAS fueron retirados de los puestos de vigilancia, y los empleados de las distintas dependencias que funcionan en esas instalaciones debieron abandonar el recinto.
Las dudas surgidas fueron disipadas por el mismo mandatario, quien, además de la denuncia pública de espionaje, también la presentó al Ministerio Público. Refirió que solicitó apoyo a países amigos para “detectar todos los sistemas de escuchas ilegales que pueda haber en cualquier parte del país”. Especuló que la intervención “podría venir de las mafias, quienes están perdiendo sus contactos en este gobierno”.
Colom también anunció que, como medida de prevención, decidió cerrar la Casa Presidencial, para que sea revisada completamente. Tienen pendiente detectar dónde está el servidor de los aparatos hallados. Anunció que los dos helicópteros de la Presidencia permanecerán en tierra “para hacer una revisión minuciosa”. Explicó que ha tomado medidas especiales para resguardar a su familia, hijos y esposa.
En cuanto a los ministros, el mandatario les pidió “tener cuidado, porque todavía debe haber un traidor hijo de la gran… de su madre entre nosotros”.
El mandatario canceló la gira de hoy por Petén, para promover un programa de desarrollo sostenible en ese departamento.
Otra medida tomada fue retirar a los agentes de la SAAS que graduó Quintanilla, y que habían sido reclutados por la empresa de seguridad propiedad del ahora ex funcionario.
El resguardo del gobernante, por el momento, será tarea de los antiguos agentes Tereso Urízar, Israel Zepeda y Ruperto Peláez, quienes le cuidan las espaldas a Colom desde 1999.
Antes de la salida de Quintanilla, el presidente destituyó, semanas atrás, a jefes militares y a Gilberto Ruano, asesor antisecuestros en el Ministerio de Gobernación, quienes llegaron a esos puestos clave dentro de la estructura de seguridad del Estado por sugerencia de Quintanilla.
Via: www.prensalibre.com



